Un sueño
La semilla…
Se podría decir que nada existe o existiría si antes no se ha soñado. Cualquier idea o proyecto, para que se haga realidad, primero se tiene que soñar, imaginar, conformar en la mente de una o varias personas. Eso ocurrió con esta idea y con este singular lugar, llamado El Bosque de Armonía. Alguien los soñó…
El autor y promotor de esta idea, que desde luego, hoy en día, ya es mucho más que una idea, comenzó a pensar, a hacer realidad su sueño, como se hacen todas aquellas cosas que intuimos que son o van a ser importantes y para siempre: poco a poco y con paso firme. Máxime cuando además lo que prima es el bien común. Porque ante todo este proyecto, que es grande en generosidad, lo que pretende es ayudar. Ayudar de las distintas maneras y formas en las que sabemos y podemos y que tan necesarias son para cualquier subsistencia humana. Es decir, trabajo y salud. Dejando claro de antemano que no somos una Oficina de Empleo pero ayudamos a mejorar laboralmente y, por descontado, tampoco somos médicos pero ayudamos a mantener la salud. Al menos la salud emocional. Es mucho para muchos, sobre todo para aquellos que no tienen nada.
Nuestro presidente fundador, en una entrevista reciente, decía: <<En los primeros pasos de mi vida me vi abocado a transitar de la mano de la obtusa tautología, esa rama de la filosofía que dice que las cosas son así porque así son. Ya sabéis: “El cielo es azul porque refleja el mar; y el mar es azul porque refleja el cielo”. Así pasé los primeros veinte años de mi vida. Después llegaron los siguientes diez, y otros diez que son veinte, de loca y baldía experimentación a toda prisa cometiendo muchísimos errores; y con esto no digo que ahora ya no los cometa... Hasta que finalmente la vida me volvió a posicionar con menos de cuarenta en la línea de salida, y me dio una segunda oportunidad: un nuevo comienzo. Eso ocurrió en 1996. Pero no fue un cambio radical de la noche a la mañana. Fue, como todos los cambios importantes, algo que fue desarrollándose poco a poco>>.
Valdelicea es “la segunda oportunidad” de muchos. Valdelicea y Compañía, claro está, ya que no estamos solos. Somos muchos los que conformamos este maravilloso e ilusionante proyecto solidario.
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